La Voz del Río/ Cultura y Opinión Por Edinson Lares Rojas
Cómo la vez tú, mi bella virgen de La Asunción
Miles de acontecimientos suceden en veintidós días, con la celebración de las festividades en honor a la virgen “Nuestra Señora La Asunción”, que se hace importante contar, o se diga, que están para escribir algo así como historias cronológicas, no deja de ser oportuno narrarles algunas de ellas, por ser; si no irreverentes de emotiva relevancia, otras valga referirse por el repetido y acostumbrado asunto cultural que involucra a turistas, navegados y autóctono o nativo insular.
Ubiquemos primero el lugar geográfico por excelencia: La Asunción; que es la capital del Estado Nueva Esparta, y esta situada en el centro de uno (Lado Este) de las dos porciones de tierra bien extensas, unidas por un istmo que nombran “la arrestinga”, el cual agrupa a la Isla de Margarita en un todo geográfico, que consecuente, representa con las islas de Coche y Cubagua, el llamado Estado Nueva Esparta.
Solo se llega por Avión o Ferry a la “Isla de La Perlas”, que recuerda una lagrima caída sobre el ancho mar que la rodea; y, aunque algún día de estos, la unan a costa firme y el Continente suramericano, por el lado de la población costera de Chacopata del Estado Sucre, apoyado el proyecto sobre la Isla de Coche, ubicada entre ambos puntos; seguro se hará posible un puente que sea orgullo de sus moradores y les brinde óptimos beneficios.
La ciudad capital es acogedora y llena de historias y leyendas, se ofrece al visitante como punto o destino turístico, puesto que conserva aún ese aspecto colonial que está desapareciendo, por la modernidad y otras irreverentes contradicciones. Nada que acontezca en esta ciudad, es un guardado secreto; y no hay quien no lo sepa, más rápido que lo vaya a publicar la radio o prensa escrita.
Otras cosas son atribuidas a “los buenos para nada del gobierno”
En el mes de agosto de cada año, se ve invadida por miles de turistas nacionales o internacionales venidos de todas partes, ahora con la revolución socialista en marcha, desde hace casi diez años, el acceso a ésta isla del placer y el encanto, con playas hermosas que muchas veces están mal cuidadas; se hace necesario una evaluación y decisión para recomponer las cosas, puesto que muchos, si no una mayoría navegada y falta de respeto, no quieren problemas; pero nada que ver con darle espacio a la limpieza o, aceptar campañas dirigidas a revertir el daño ecológico y deterioro ambiental en que la tienen colmada visitantes, navegados y nativos.
Sí, ya se escucha de playas contaminadas, de transito congestionado, de aviones y ferrys que no se dan abasto; y nada más inhumano, producido no hace nada, que hay discriminación por parte de entes gubernamentales, en colocar pared a lo que debe ser atendido por organismos encargados de velar por "la mayor suma de felicidad posible", si de bienestar se habla.
Con decirles que de nuevo en la plaza y boulevard de la ciudad de La Asunción, la gente no tenía dónde hacer sus necesidades, las cuadrillas municipales no se daban hora ni descanso para seguir limpiando, el pueblo quejándose y nada que ver con hacer labor comunitaria o molestarse en “sacar la basura antes que pase el camión”; sino después, para gritar a todo pulmón: “Esto es culpa de esos buenos para nada del gobierno revolucionario”.
Cómo la vez tú, mi bella virgen de La Asunción.