La Voz del Río/ Opinión
Emerson Lares
El Hueco del Tamarindo
El imaginario del pueblo no tiene límites, adornaron algo como una especie de escultura, que parece un ave de rapiña, y apostando a cara o cruz, se preguntan ¿Cuándo será resuelvan el problema de los huecos? Algunos voceros señalan: Ya tengo carro, la revolución resolvió mí problema de transporte. Pero… aún espero que amplíen mí garaje
Hermano Chávez. Hoy, 26 de mayo de 2008, encontré en la calle Salazar, lugar en que resido, a un vecino, que tal vez, cansado de tanto caer en el hueco milenario que existe en esta vía, tomó la iniciativa y armó una especie de escultura que parece un ave de rapiña alegórica a la apatía.
En el día se observa muy curiosa, en la noche, esto es para verlo, simplemente deja señalarte: se advierte espectacular. Por lo menos, ese es mi respetuosa opinión, sin ánimo de contrariar a nadie y espero que ningún concejal o alcalde en función, se sienta aludido y vaya a tomar la nota como irónica o subversiva.
Chávez, ciento la obligación de contarte la historia de este hueco. Recuerdo, allá por el año 83, existía la fisura en el pavimento, a la entrada norte de la calle Salazar, los chóferes de una línea extra urbana llamada La Asunción, y que hacen uso de está vía, solicitaban al alcalde de turno, repavimentarán este hueco y otro que se encuentra a escasos 70 a 80, metros, llamado por los vecinos el “Hueco de Mí Loco”.
En 25 años todos han lidiado con los 2 huecos, el de “Mi Loco” y el “Hueco del Tamarindo”, así nos referimos a ellos, ya que, a escasos 10 metros se encuentra el antiguo árbol de tamarindo, seco y bien muerto, en el centro de la vía; que un compatriota alegando continuidad de tradición, le sembró otro tamarindo al pie del viejo y, hoy se encuentra frondoso y dando frutos a todo aquel que transita por la calle.
Pues bien, las 3 únicas amenazas de este árbol, en estos largos años de ver crecer descendencia, ha sido una señora que rauda en su vehículo, chocó con él viejo Tamarindo metiéndose mayor susto. Y dejame aclararte, intento cortarlo, pero encontro a Oswaldo; así igualmente, los trabajadores de la alcaldía de Arismendi, que un día pretendieron podarlo y por último, un personaje no identificado, que aunque nunca se logró saber más detalles sobre la muerte del viejo Tamarindo, muchos sospechan que fue envenenado con Kerosene,
Ahora bien, desde que funciona el Consejo Comunal “Otro lado del Río”, se vienen haciendo campañas para resolver este problema, los alcaldes en varias administraciones, no han resuelto nada, los Concejales; como señalaba Trejo. No sé si recordaras a este Coronel Español, decía: me mareo, pues así dicen los concejales.
Lo cierto es que David, Oswaldo y Carlos, 3 voceros de la comunidad, le han echado tierra y todo lo que han encontrado a estos huecos. Digo. Si algo nos podría ayudar será encontrar un Pre-Candidato Comunitario, que aliado al pueblo ayude a resolver los problemas más urgentes en la comunidad.